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NUESTROS PASOS

Desde luego que no vamos a contar aquí los millones de pasos que entre todos los cofrades hemos andado por las calles de Zaragoza, formando en las mas de cien procesiones, una del mediodía y otra al atardecer, durante más de cincuenta años consecutivos, acompañando a los Pasos escultóricos de Semana Santa entre cuyas figuras piadosas destaca, sobresaliendo de todas, la divina de Jesús, crucificado en aquel Viernes Santo sublime de hace casi veinte siglos que ahora conmemoramos recordando apenados la Pasión y Muerte del Redentor.
Es sobre tres de esos llamados Pasos procesionales (cuyos dos primeros tantas veces hemos escoltado dentro de nuestros blancos hábitos y verdes capirotes para predicar matinalmente las Siete Palabras y marchar en el cortejo vespertino del Santo Entierro) de los que vamos a tratar ahora, comentando las vicisitudes de cada uno.
paso del calvario
Y comenzaremos por el de El Calvario (propiedad de la Hermandad de la Sangre de Cristo) ya que es el primero del que se hizo cargo nuestra Cofradía, en 1.940, cuando dicha Hermandad, organizadora de la Procesión general de las tardes crepusculares de los Viernes Santos zaragozanos, no permitió que los 38 primeros Hermanos integrantes ese año de la misma sacasen procesionalmente, sobre una peana, un grupo escultórico formado por el Santo Cristo y dos bellas figuras de la Virgen y San Juan, procedentes de la Iglesia del Portillo (que eran las más idóneas para ayudar plásticamente a la predicación oral de las Palabras Divinas (según la opinión del asesor artístico, el escultor D. Félix Burriel).
Se tuvo que aceptar el salir (so pena de no hacerlo aquel año) llevando el citado Paso llamado también de La lanzada, o de Longinos y el Caballo, lo mismo que de Longinos y los Ladrones, según las distintas denominaciones vulgares de dicho conjunto escultural que oficialmente se llama: El Calvario.
Se llama así, porque este grupo escultórico, formado por siete figuras de tamaño natural, obra del artista bilbilitano José Alegre en su taller de Calatayud y traído a Zaragoza en 1.841, representa el momento en que el citado soldado romano, montado en su caballo blanco, atraviesa con su lanza el costado del Señor, muerto ya en la Cruz, a cuyo pie se encuentran la Virgen Dolorosa y el Apóstol San Juan, enmarcados los tres por las otras dos cruces laterales donde han sido rematados Dimas y Gestas después de que al primero, arrepentido, le prometiera el Redentor tenerlo consigo en el Paraíso aquel mismo día, mientras pronunciaba su Segunda Palabra.
El conjunto, desde el punto de vista artístico, es de gran valor y de una ajustada realización, estando muy bien conjugadas las figuras y expresando perfectamente la escena que quiere representar; quizá se inspirase su autor en una hermosa, pero más dramática, pintura de Rubens sobre el mismo tema, y desde luego tiene una plasticidad y un realismo completos, siendo uno de los que más destacan entre el resto de la procesión.
Como, al recibirlo en usufructo la Cofradía, estaba el Paso bastante desangelado, sobre todo en lo referente a la carroza, hubo que darle un buen retoque rodeando la peana de una greca de madera tallada que le diera realce y ajustando mejor las faldas que ocultaban las ruedas, a la vez que tapaban los focos eléctricos que, para darle adecuada iluminación nocturna en la procesión del Santo Entierro, hubo que colocar también; no se pudo hacer más en cuanto a las figuras, por no ser propietarios de las tallas y porque se hubiera alterado la composición del conjunto y lo fundamental de su esencia, que era, comprobar (con la lanzada) y asegurarse (al ver salir de la herida sangre y agua) de que Cristo estaba muerto realmente; que es lo que el Paso quiere representar.
Por ello, al llevar un Jesús muerto y tenerse que predicar con él las Palabras pronunciadas estando aún vivo, este Paso no era el más adecuado para realizar acertadamente la principal misión evangelizadora de la Cofradía, de ahí por qué el deseo fue siempre, retocar la cabeza de la imagen del Crucificado (cosa que por las razones antes apuntadas no podía hacerse) o, como al fin se logró, tener uno propio que respondiera a esas exigencias tan lógicas como apetecidas.
Con todo, este Paso fue llevado por nuestra Cofradía en ambas procesiones desde 1.940 hasta 1.947 y, solamente en la del Santo Entierro, los años 48 al 50 inclusive ya que existía el compromiso con la Hermandad de la Sangre de Cristo de seguir sacándolo a pesar de que por la mañana y tarde llevábamos también el nuestro, por lo que en las procesiones vespertinas hubo, esos tres años, sendos Cabeceros para ambos Pasos.
El año 1.951 se entregó definitivamente a la Hermandad propietaria, que lo sacó en su procesión general con los ocho nuevos hábitos negros de tercerol con que se devolvió, y en 1.952 se hizo cargo de él la Cofradía de la Crucifixión del Señor que es la que ahora lo tiene en usufructo como antes la nuestra.

Autores de Nuestros Pasos

EL PASO DE LA TERCERA PALABRA

Paso tercera Palabra por La Seo


Paso de La Tercera Palabra en Santa Isabel

paso de la tercera palabra
Fruto de las constantes deliberaciones y acuerdos de las Juntas de Gobierno y Capítulos Generales de todos esos años (durante los cuales la idea predominante era tener el Nuevo Paso con las características deseadas), fue la construcción del mismo, cuya preparación puede resumirse diciendo que:
En el Capítulo General de 28 de diciembre de 1.940 ya se dio cuenta de las gestiones efectuadas para la adquisición de un nuevo Paso o modificación del actual. Por razones económicas se convino lo segundo, quedando para mejor oportunidad la adquisición del nuevo.
En el de 27 de diciembre de 1.941 se expuso que de todas las diligencias encaminadas a modificarlo sólo había posibilidad de unas pequeñas transformaciones pero no las sustanciales para lo deseado, por lo que no se dejaba la idea de poseer uno nuevo. Algo semejante se dijo en el del siguiente 1.942; y, en el de Cuaresma del 43, se habló de las gestiones realizadas con las H.H. Nazarenas que ocupan la Residencia de San Juan de los Panetes, en el sentido de hacer en este templo un altar de talla cuyas imágenes pudieran sacarse en nuestras procesiones.
Como todo lo relacionado con este tema durante 1.944, no daba sensación de poder resolver el asunto favorablemente sólo basándose en cábalas y suposiciones, se propuso en la Junta de Gobierno del 28 de abril de 1.945 y así se acordó, la creación de una Comisión especial para estudiar el caso, y aunque el Hermano Cabecero, Mariano Marín -perteneciente a la misma- dio cuenta el 27 de octubre de que no habían cristalizado las gestiones hechas hasta el momento por la Comisión para resolver el problema, las reuniones de la Junta los días 10 y 13 de noviembre fueron para tratar casi exclusivamente del Nuevo Paso.
Se acordó celebrar un Capítulo Extraordinario el 2 de diciembre para presentar tres proposiciones: una dando cuenta de los deseos de tener Paso, otra relativa a la parte artística del mismo y por último tratar la parte económica, ya que existían algunas propuestas de artistas cuyos bocetos se estudiaban allí y se llevarían a dicho Capítulo, para que éste los conociera y decidiese.
En él, el Hno. Mariano Biu, hizo historia de lo realizado en este sentido desde la fundación de la Cofradía y los deseos unánimes de contar con ese Paso, pero que los hermanos habían de decidir con sus votos y, desde luego, contribuir monetariamente con su esfuerzo. El Hno. Marín expuso lo realizado por la Ponencia creada para tal fin en relación con algunos artistas, principalmente con el Sr. Pueyo del cual es la maqueta que se presentó, y el Hno. Gorrindo dio cuenta del presupuesto (44.000 Pts.), la fórmula económica, y de que ya existía un donativo anónimo de 10.000 Pts.
El Capitulo aprobó unánimemente la construcción de un Paso con esas características, así como el nombramiento de una Comisión de Arte, dependiente de la Junta, para que se entendiera con el artista y que la obra fuera costeada por todos los Hermanos según las posibilidades de cada uno.
Se nombró presidente de la Comisión Artística al Hno. Mariano Biu y de la Económica para el Paso al Hno. Isidoro Vara, quien a primeros de 1.946 comunicó a la Junta de Gobierno -de la que era entonces Secretario- que aunque faltaban 50 Hermanos por llenar el boletín de suscripción, podía iniciarse la construcción del mismo gracias a que la mayoría lo había hecho unánimemente con la generosidad de muchos y la esplendidez de algunos.
Dado que la excusa que ponen los rezagados para no suscribirse es dudar de la garantía artística del, para ellos desconocido, propuesto autor del Paso Sr. Pueyo, se acuerda que antes de seguir adelante con él se consulte con otros escultores de reconocido prestigio y solvencia artística como el Sr. Burriel tan ligado desde el principio a nuestra Hermandad, y prestigiado internacionalmente, quien considerándolo un gran honor que agradece y por el cariño que tiene a la Cofradía, se comprometió a realizarlo, ajustándose a la cantidad presupuestada y poder salir en 1.947.
Por ello en el Capitulo General de Pasión del 7 de abril, se presentó la propuesta de tener al Sr. Burriel como autor del Paso y la del Sr. Pueyo para hacer la carroza con su peana, ya que el primero realizaría el grupo escultórico de las tres principales figuras: Jesús Crucificado, la Virgen y San Juan, por 35.000 Pts., pues aunque no era remuneradora esa cifra, él está encariñado con la idea de
tallar un Cristo Vivo que será su sueño de artista y recibirá culto de la Cofradía con la que está unido por lazos de afecto desde su fundación, como asesor artístico.
Aprobado por el Capítulo, y tras la visita al escultor Sr. Burriel de una comisión facultada para firmar con él el contrato y la entrega de las primeras 10.000 pesetas, comenzaron los trabajos de talla de las figuras y construcción de la peana, la cual fue reducida de tamaño porque se acordó, definitivamente, refundir las figuras correspondientes a las llamadas Tres Marías en una sola, representando a María Magdalena y quedando así en cuatro las tallas que formaban el boceto inicial que estaba compuesto al principio por seis personificaciones.
Así transcurre 1.946, en cuyo 20 de noviembre el Sr. Burriel dice que no se compromete a tener el Cristo tallado para la próxima Semana Santa como estaba previsto, aunque sí todo el Paso para Navidad de 1.947, ya que quiere hacer algo especial que destaque entre todos los demás que desfilan en la Procesión del Santo Entierro, y esto requiere su tiempo.
El 26 de abril de 1.947, la comisión artística da cuenta de su visita al estudio del escultor con el que se acordó el tamaño de las figuras, 1,60 m. y que, de momento, no se haría la de María Magdalena; apreciándose que las que tiene hechas están muy bien logradas en sus expresiones, viéndose por ello, no sólo el interés que tiene por la obra sino también su gran ilusión por realizar unas tallas perfectas.
De esta forma se entra en 1.948, y el 16 de enero se informa de la marcha que lleva la construcción del Paso, que está muy avanzado y a punto de poder salir en la procesión de este año, si bien por falta de tiempo, la pintura de todas las figuras no podrá ser con el estofado correspondiente más que la del Santo Cristo, aunque las otras dos saldrán con todo esmero pintadas al temple para que al siguiente vayan todas estofadas definitivamente; por más que esta técnica pictórica hecha sobre una capa de oro bruñido, afecta más a la duración que a la prestancia del trabajo, aunque lo prestigie y revalorice extraordinariamente.
En el Capítulo General de Cuaresma del 14 de marzo de ese año, se informa a los hermanos de todo lo relacionado con el nuevo Paso, la peana con su correspondiente greca y la carroza que ha de llevar el hermoso grupo escultórico en la próxima procesión de las Siete Palabras, cumpliéndose así el sueño dorado de todos que al fin van a verlo realizado, y que podrán contemplarlo, terminado y montado, en el taller del Sr. Burriel los días 21 y dos siguientes. Allí estará expuesto para que ellos y sus familias puedan disfrutar de tan gozosa primicia, antes de que el pueblo zaragozano pueda hacerlo días después mientras presencia el desfile procesional de Viernes Santo y escucha las predicaciones ante tan magnífico retablo portátil, acto realizado de la forma que se detalla en el memorable año 1.948, en tan venturoso día de feliz recordación para toda la Cofradía, en su primera salida pública para predicar junto a él las Siete Palabras del Señor en esa fecha por las calles de Zaragoza.
Digno de mención es el solemne acto de bendición arzobispal efectuada por el Prelado de la Diócesis, Rvdmo. Sr. D. Rigoberto Doménech y Valls, a las 5 de la tarde del día 22 de marzo en los talleres escultóricos del autor, D. Félix Burriel, y en presencia de Mosén Francisco Izquierdo, el Párroco de Santiago y la Junta de Gobierno de la Cofradía en pleno.
Después de las dos procesiones matinal y vespertina de Viernes Santo, el Paso fue llevado a la iglesia de Santiago Apóstol, donde durante dos años (hasta abril de 1.950) estuvo guardado, montado íntegramente, en una amplia capilla del templo, desde donde era llevado el Viernes Santo hasta la plaza de San Cayetano para ir en ambos desfiles procesionales, hasta que en 1.951 tuvo su altar propio en la iglesia de Santa Isabel. Allí sus imágenes reciben culto público y están expuestas a la contemplación de los fieles que van a verlas y son besados los pies de Cristo por los cofrades después de la misa solemne previa a los Capítulos de San Juan, que se celebran todos los años en diciembre, o de Cuaresma el Domingo de Pasión.
Definitivamente, este magnífico grupo escultórico está constituido por las tres figuras representativas de Jesús clavado en la Cruz en el momento que pronuncia Su Tercera Palabra: <<Mujer he ahí a tu Hijo. Hijo he ahí a tu Madre>> , dirigida amorosamente a la Virgen y a San Juan, que se hallan dolorosamente afectados a sus pies, en actitud expectante y compungida; todas ellas con una belleza y patetismo impresionantes, causando la admiración y respeto de propios y extraños que las contemplan en su altar o desfilando procesionalmente en Semana Santa.

Autores de Nuestros Pasos

EL PÀSO DE LA QUINTA PALABRA

paso quinta palabra


La Quinta Palabra


Quinta Palabra pasando por la Seo


Paso de la Quinta Palabra
Entre los actos y realizaciones proyectados por la Junta de Gobierno y Comisiones Organizadoras del Cincuentenario de la fundación de la Cofradía, se hallaba la de incorporar al Paso de las Siete Palabras la figura de Maria Magdalena que aunque estaba incluida en el proyecto inicial de Burriel, su construcción había sufrido muchos aplazamientos, Como al fallecer dicho escultor, el hecho de poner una talla de autor distinto al de las otras, más bien hubiera supuesto un "pegote" que un acertado complemento, se desechó esta idea que había permanecido sin declinar durante todo este tiempo.
No obstante, la efigie tallada de esta gran pecadora arrepentida que alcanzó la santidad, va a figurar en el Segundo nuevo Paso propiedad de la cofradía, a estrenar en la Procesión de las Siete Palabras número Cincuenta; fecha exacta en anualidades de la salida del primer desfile procesional de nuestra Hermandad en 1.940.
De esta forma se quiere conmemorar tal efemérides, enriqueciendo a la vez las manifestaciones externas de la Semana Santa zaragozana con un digno y hermoso grupo procesional que complete, más aún, la ya de por sí exuberante procesión del Santo Entierro, que es sin duda la más completa de España en cuanto al número y representaciones plásticas de escenas de la Pasión y Muerte del Redentor que desfilan ordenada, cronológica y conjuntamente en un solo acto público religioso en estas fechas memorables.
En el Capítulo General de Cuaresma -29 de marzo, 1.987- el Hno. Mayor, Pedro J. Hernández Navascués, propone hacer un segundo Paso representando la V Palabra y muestra dos proyectos: Uno valorado en un millón ochocientas mil pesetas y el otro en cuatro millones. Tras la discusión de si es procedente construirlo, se somete a votación el hacerlo o no y en caso afirmativo cual de las dos opciones se elige.
Aprobada por mayoría su construcción, se opta por la realización del primero que resulta ser del escultor murciano Francisco Liza Alarcón, nacido en 1.929 en la pedania de Guadalupe a 8 Km. de Murcia capital. Este imaginero es muy conocido en su Comunidad natal y en las Valenciana y Andaluza, donde ha realizado muchas figuras religiosas y pasos procesionales repartidos por esas regiones. Ha obtenido premios por esos trabajos y actualmente es el restaurador oficial de las tallas de Salzillo a cuya escuela pertenece.
Acto continuo se procedió a formalizar el contrato con el artista, quien se comprometió a tenerlo terminado para poder salir en la procesión de 1.989, y la Cofradía a abonarle su importe en cuatro entregas Las dos primeras de 400.000 pesetas al formalizar el encargo y en enero de 1.988. Otra de 500.000 en Semana Santa de ese mismo año y el resto, también de medio millón, al entregar la obra en la Cuaresma del Cincuentenario.
En el Boletín informativo de febrero de 1.988, se da cuenta de que el escultor ya tiene realizados el busto del Cristo, las cabezas de María Magdalena y de los romanos, así como brazos y piernas de estos dos últimos. Con el inicio de la primavera acometerá la de los cuerpos de estas dos figuras de tamaño natural (1,70 m.); que pasado el verano realizará el policromado de las tallas y tal como se comprometió las entregaría todas terminadas a principios de 1.989.
Mientras tanto, en Zaragoza, se mantienen contactos y se piden presupuestos, bocetos e información para construir el chasis del paso y una digna greca, que llevará grabadas siete escenas policromadas, representativas de cada Palabra, en los laterales de la misma; que irá sobredorada y en cuyo frontal resaltará el escudo de la Cofradía, lo mismo que en cada esquina sendas águilas simbólicas del Apóstol San Juan. El artista constructor es Manuel Arcón, nacido en Barasona (Huesca) y vinculado desde su infancia con Zaragoza, donde estudió en la Escuela de Artes y Oficios, trabajando y haciendo prácticas en el taller de su maestro Félix Burriel. Es autor galardonado de muchas obras y tallas religiosas, como la escultura de Pignatelli y el Paso del Entierro en Híjar. El importe de tal greca se calcula en un millón de pesetas.
Con todos estos detalles y antecedentes, más las fotografías en color de los trabajos escultóricos ya realizados por ambos artistas y la información verbal que traen los comisionados que han visto en Murcia y Zaragoza las tallas efectuadas basta la fecha, se tiene el buen presagio de que va ha resultar un extraordinario conjunto artístico digno de parangonarse con los mejores de imagineros de reconocido renombre y categoría artística cuyas obras desfilan en la Semana Santa española. El boceto que se puede ver en esas fechas, presenta cuatro figuras agrupadas: la de Maria Magdalena, semi arrodillada al pie de la Cruz, en la que se apoya y abraza, viéndose su mano izquierda asomando a la altura del tobillo de Cristo; la de Jesús, clavado en el madero cruzado con el INRI en su cimera, tiene la boca entreabierta y reseca, sus ojos, angustiados por la fiebre y la sed, están dirigidos hacia la esponja de vinagre empapada que al extremo de una larga caña le acerca a sus labios ardientes un esbirro que hay junto a un soldado romano.
Por la expresión del Crucificado parece que esté esperando, anhelante, no ese líquido avinagrado con hiel que le aproxima el sayón, sino el agua cristalina y pura de nuestro amor filial que, patentizado con el fiel cumplimiento de su Santa Doctrina, pueda compensar -de algún modo- los sufrimientos terribles que para expiar nuestros pecados está padeciendo en la Cruz, en su calidad de Hombre Hijo único de Dios y condición humana de la Segunda Persona de la Santísima Trinidad.
El grupo escultórico de tan dramática escena (montado en la peana, con la greca antes descrita, sobre un chasis con sus ruedas cubiertas por unos dignos faldones) compondrá el segundo nuevo Paso que, siguiendo al actual estrenado en 1.948, llevará nuestra Cofradía en adelante para dar más vistoso fondo y eco visual a la verbal predicación de las Siete Palabras procesionalmente, ya desde este Cincuentenario que va a cumplirse de nuestra fundación en 1.940.
Estas gratas impresiones se vieron reforzadas con la información escrita del Tte. de Hno. Mayor, Ricardo López Lera, quien a su regreso de Murcia -donde estuvo el 20 de agosto, 1.988- nos comunica: que las tallas están ya en su última fase; la de Cristo, en tamaño natural y del más puro estilo Salzillo, concluida totalmente y en las tareas de ensamblamiento para iniciar el policromado. Como dato curioso, dice, que este escultor es muy exigente consigo mismo por lo que no terminándole de gustar los brazos que al principio había esculpido, ha vuelto a hacerlos nuevos quedando a su entera satisfacción. Los ojos, a diferencia de otros crucificados, tienen la mirada dirigida al centro donde está la esponja. La cruz tiene tallados los nudos y otras asperezas de la madera sin desbastar, que es redonda y mide 4 metros, es decir imitando un gran madero cruzado.
También la Magdalena está finalizada, a falta solamente del policromado. Como el resto de las figuras, es de tamaño natural; tiene una larga melena que le cae sobre la espalda y va vestida con ropajes muy logrados. Está mirando hacia arriba de la cruz, al rostro de Cristo.
El Sayón que empuña la caña con la esponja, está de pie y en la postura apropiada de acercársela a Jesús; representa un hombre de mediana edad con barba y lleva una venda de tela rodeando la frente para sujetarse el pelo y empaparle el sudor (según costumbre de la época).
Al Soldado que hace guardia, le sustituyó el rostro inicial de un hombre maduro con barba, por la de un joven sin ella que lógicamente va vestido con el uniforme (coraza y casco) de los legionarios romanos, para ajustarse lo más posible a las Escrituras. Estas dos imágenes estarán terminadas completamente en octubre y las cuatro podrán estar en Zaragoza a mediados de enero o principios de febrero de 1.989.
Así se llegó al 23 de marzo, día de Jueves Santo, en que montado el Paso completamente desde la tarde anterior, pudimos verlo en la iglesia de Santa Isabel (San Cayetano) rodeado de los cofrades que hacían guardia alrededor suyo en la nave derecha del templo junto al Altar Mayor y al lado de su hermano -el Paso de la III Palabra- también escoltado por sus cofrades guardianes, luciendo ambos la belleza y majestuosidad de las tallas cinceladas magistralmente por los artistas que las esculpieron tan maravillosamente, siendo orgullo de estos dos laureados escultores dignos de parangonarse con los más renombrados imagineros españoles.
De esta manera, y tal como se nos habían descrito las figuras y su colocación, lo contemplamos en su exuberante maestría y belleza de composición, a falta solamente de dos detalles: la corona de espinas del Crucificado y la esponja del final de la larga caña, que su autor quiso colocar como colofón simbólico de su magnífica obra viniendo de Murcia a imponérselas personalmente en el mismo Paso escultórico poco antes de que fuera contemplado por el pueblo de Zaragoza en su primera salida procesional del Viernes Santo 24 de marzo de 1.989.

(Obra consultada:" Cincuenta años de tambor en la ciudad de Zaragoza" de Mariano Rabadán Pina)


Nuestros autores

CRISTO DE LAS SIETE PALABRAS 

PEANA


Cristo de la Peana
La ilusión y el anhelo de muchos Hermanos de la Cofradía es - tal vez lo verán nuestros hijos o nietos - poder sacar a la calle los siete "pasos" que representen las SIETE PALABRAS que Cristo pronunció en la Cruz antes de morir. Cofradías como las Siete Palabras de Valladolid plasman en esa Pasión itinerante en la que se convierten nuestras calles y plazas durante la Semana Santa, los siete momentos en que Cristo nos dejó su legado de perdón, amor, soledad y entrega.
 Y la Junta ha creído que este año era un buen momento para poder enriquecer el patrimonio de la Cofradía con un nuevo paso. Las circunstancias económicas ayudaban también a tomar esa decisión sin tener que pedir a los Hermanos y Hermanas un esfuerzo añadido. Por eso se puso manos a la obra y se entró en contacto con un escultor, D. Jesús Ferrández Juan, de Arganda del Rey. En su taller y después de dos viajes realizados por miembros de la Junta de Gobierno, se encargó la nueva talla que, en la primera Semana Santa del siglo XXI, procesionará por vez primera por las calles de Zaragoza.
La novedad es que lo sacaremos a la calle a hombros. Nuestro Cristo,  cruzará el umbral de la Iglesia de San Gil la noche de Lunes Santo en el Vía Crucis Público Penitencial por las calles de nuestra Parroquia.
La nueva talla es de abedul americano en color rojo intenso muy similar a nuestro Paso de la Tercera Palabra. La greca de la Peana es de madera de caoba. La Cruz será redonda e irá sobre una sobre peana que a su vez asentará sobre un Calvario. La altura de la Cruz se calcula será de unos dos metros y medio.
Un nuevo paso pues para la Cofradía y por ende para Zaragoza que enriquecerá más si cabe la Semana Santa de esta ciudad.
Una nueva realidad que servirá para plasmar por las calles y plazas el sentir de La Cofradía de Las Siete Palabras y de San Juan Evangelista en su misión sublime de dar a conocer al pueblo de Dios el mensaje, la herencia que Cristo nos dejó antes de morir, en sus SIETE PALABRAS.

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